Sería irracional que un sindicato renunciase a la unidad de acción; mucho
más ante la gravedad de las políticas impuestas. ELA considera las alianzas
como un tema estratégico para el movimiento sindical y social y viene
trabajando con otros sindicatos y movimientos sociales en una Plataforma
constituida en Euskal Herria.
Aclarado eso, es preciso explicar las diferencias con CCOO y UGT que,
desgraciadamente, son de fondo.
1.-No nos gusta que se utilice el concepto de la “unidad” de forma demagógica.
CCOO y UGT solo se acuerdan de ella en momentos puntuales. Cualquier unidad, si
somos serios, se explica por los objetivos que se persiguen. ¿Unidad para qué?
Por ejemplo, cuando criticamos la alianza entre la patronal y los gobiernos, lo
hacemos porque comparten los mismos intereses. Es por eso que al margen de los
objetivos, la apelación a la unidad, pierde sentido.
2.-¿Van a mantener las mesas de “diálogo social” diciendo que sirven para
“influir en la política de los gobiernos”? En esas mesas se colabora con los
gobiernos; solo sirven para dar legitimación social a quien no se la merece
(gobiernos y patronal). ¿Por qué se mantienen si no aportan nada positivo para
la clase trabajadora? Hace poco, un dirigente de CCOO decía que “mantendrían
las mesas de diálogo social duren lo que duren y tengan la intensidad que
tengan los ajustes” (¿?).
En la CAPV, las pusieron en marcha en plena crisis. Muchos han sido los
recortes planteados por López (de su propia cosecha) y a pesar de ello siguen
en las mesas. Días después de la reforma laboral aprobada por Rajoy acordaban
otro “plan de empleo” con López, precisamente, cuando más empleo público se
destruye. ¿Qué explica que den apoyo al desastre en que se ha convertido
Lanbide?
En Navarra, firmaron -entre otros- el Plan Moderna apoyando políticas
antisociales. El gobierno navarro les concedió una medalla por su
comportamiento.
Mientras todo eso sucedía, han sido beligerantes contra las alternativas y
movilizaciones que hemos planteado en Euskal Herria. Basta recordar la huelga
general del 21 de mayo de 2009 que descalificaron diciendo que era una “huelga
política”. Curiosamente, el mismo argumento que utiliza la derecha hoy para
referirse a sus movilizaciones.
La Plataforma de sindicatos y movimientos sociales –más de 60
organizaciones- está comprometida con la socialización de alternativas y con la
movilización. Esas organizaciones compartimos que el denominado “diálogo
social” es una apuesta desmovilizadora e inútil y que su mantenimiento es un
obstáculo para la unidad de acción.
3.-¿Van a seguir impidiendo desde Madrid que decidamos dónde y qué negociamos
en Euskal Herria? Es lo que han hecho desde que se aprobara su reforma:
Centralizar la negociación colectiva con dos objetivos; por un lado, permitir
que se empobrezcan las condiciones de trabajo; y por otro, negarnos el derecho
a negociar para fortalecer su monopolio sindical en el Estado. Desear el
monopolio es, por naturaleza, contrario a la alianza. Quien quiere quedarse
solo no busca una alianza. Y hablamos de cosas muy serias; no es lo mismo
negociar los convenios aquí que en Madrid (que se pregunte a quienes dependen
de convenios estatales). CCOO y UGT creen que eliminando la capacidad de
negociar al sindicalismo vasco, éste verá limitada su influencia. Con ese mismo
objetivo hay que señalar su apoyo al Estatuto Básico de la Función Pública que
establece las materias que el Estado puede decidir que sean “básicas” para
todas las Administraciones. Pues bien, las decisiones de Rajoy y Zapatero
estableciendo recortes en el Sector Público se basan en esa Ley que contó con
su apoyo. CCOO y UGT son parte de un modelo centralizador. Ellos no reconocen
ningún ámbito de decisión política que no esté subordinado a Madrid. No es
casualidad que sus reivindicaciones se dirijan exclusivamente al PP.
4.-Ese afán de monopolio ha llevado a CCOO en Navarra a romper el acuerdo de
elecciones sindicales, usando una ley española hecha a su medida, con el fin de
impedir que ELA promueva elecciones sindicales. Un ataque al pluralismo
sindical inaceptable.
5.-CCOO y UGT quieren la unidad para gestionarla unilateralmente. En enero de
2011 acordaron, entre otras cosas, el retraso a los 67 años de la edad de
jubilación en la reforma de pensiones. No se acordaron de nadie para hacer
aquello; no exigieron un referéndum, ni nada por el estilo. Lo hicieron y
punto. Es más, abrieron vía a una reforma inacabada de las pensiones. Hoy
sabemos que el PP prepara otra. Actuando también unilateralmente, firmaron con
la CEOE en 2011 un Acuerdo de Negociación Colectiva en el que responsabilizaban
a los salarios de la “pérdida de competitividad” de las empresas (¿?). Lo
hacían –dijeron- para evitar una nueva reforma laboral y de negociación
colectiva. No evitaron nada. No evitó la reforma laboral del PP de Febrero 2012
(la más brutal que hayamos conocido). Al contrario, aquel Acuerdo fue utilizado
por la CEOE diciendo que “abrió vía a la reforma del PP”.
6.-CCOO y UGT no aceptan más mayoría que la suya. No reconocen, en términos
democráticos, la existencia de una representación sindical mayoritaria distinta
a la española en Hego Euskal Herria. Euskal Herria, para ellos, son dos
Comunidades Autónomas más. ELA exige respeto democrático a las mayorías vascas.
Sin embargo, en alianza con Patxi López y Confebask han acordado usurpar la
representación de ELA (y también la de LAB) en el CES, HOBETUZ, LANBIDE… Todo
para dar cobertura al gobierno y, de paso, eliminar lo que suene a Marco Vasco
de Relaciones Laborales y Protección Social.
7.-CCOO y UGT ocultan que las grandes decisiones que nos afectan han sido
acordadas por los grandes partidos: convertir la deuda de los bancos en pública
para pagarla mediante recortes (PP-PSOE); modificar la Constitución (un golpe
de estado antisocial) para establecer que la prioridad del Presupuesto Público,
antes que cualquier gasto social, es pagar a los que especulan con la deuda
(PP-PSOE); el pacto de estabilidad con la UE (En el Congreso el 21-6-12 con el
apoyo de PP-PSOE-PNV-UPN-CIU) y; cómo no, usar la ley básica para “obligar” a
hacer una sola política en todo el Estado (PP-PSOE). Todo acordado. ¿Por qué
excluyen en su crítica al resto de partidos?
8.-CCOO y UGT tienen un dilema que resolver. En el Estado español la derecha
gobernante no disimula sus objetivos. La derecha no tiene complejos. Esa
derecha en España es derecha “extrema” que va a por todas y elimina, además de
derechos laborales y sociales, otros relacionados con la libertad sindical y la
propia democracia. Considera “enemigos” a los sindicatos. Es obvio que el
“diálogo social” no era una conquista; era una especie de concesión
administrativa que dependía de la voluntad del gobierno de turno. ¿Qué van a
hacer ahora en Madrid y en Euskal Herria?
Para concluir, siendo evidente que el problema está en la política que
sufrimos y en una patronal que obtiene lo que pide de los gobiernos, no
aceptamos que se busquen enemigos en el campo sindical y, en particular, en las
mayorías sindicales y sociales vascas. Ellos no son nuestros enemigos. Pero las
alianzas, insistimos, se explican por los objetivos. Dicho todo eso, ELA ve
imprescindibles todas las movilizaciones que se están planteando en cualquier
ámbito contra estas políticas y hubiese valorado de manera muy positiva la
coincidencia en la convocatoria para el 26 de Septiembre con la realizada por
la mayoría representativa sindical y social vasca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario