La elección de Alberto Pascual demuestra que UGT y CCOO miran para otro
lado en casos de corrupción, recolocando a los responsables de la ruina de CAN.
ELA considera un escándalo que se haya nombrado por unanimidad como
presidente del Tribunal Laboral de Navarra a
Alberto Pascual, imputado por “malversación estafa y falseamiento” en el caso
Caja Navarra.
En primer lugar, se trata de una persona imputada en la actualidad, con la
cual no se ha adoptado la cautela más elemental sobre su nombramiento y no se
ha esperado a que concluyan los procesos judiciales en los que se encuentra
inmerso.
En segundo lugar, es como mínimo dudoso que se trate de la persona idónea
para dirigir un organismo donde la objetividad, la independencia y la honradez
deberían se ser condiciones indispensables.
Conviene recordar que no se trata de una persona “neutral”, ya que ha
representado profesionalmente a la patronal y ha sido directivo de Caja
Navarra, entidad que contribuyó a hundir.
Por todo ello, UGT, CCOO y CEN deben explicar públicamente por qué
consideran que una persona con estos antecedentes es la más idónea para el
cargo. Este nombramiento, apoyado por UGT y CCOO, explica por qué estas
organizaciones miran a otro lado en casos de corrupción como el de las dietas
de Caja Navarra, sobre el que guardan un obsceno silencio.
ELA subraya que estas decisiones demuestran que Alberto Pascual es “uno de
los suyos”, y que UGT y CCOO están contribuyendo a recolocar a quienes
arruinaron Caja Navarra, en un claro servicio a las élites de siempre y a los
círculos de poder.
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