El Consistorio aspira a que la línea de Bizkaibus que cubre el barrio abosrba esa servicio con una canceladora para los usuarios del metroEl Ayuntamiento está buscando fórmulas para sacar de las calles la lanzadera municipal que une el barrio de San Miguel con la estación central del metro en Basauri. La intención del ejecutivo local es que las arcas municipales no tengan que soportar el gasto de un autobús que este año tiene un presupuesto de 378.000 euros. Una idea que comparte Bildu, que hace meses solicitó una reorganización del transporte público en la localidad para evitar duplicidades y mejorar el servicio a los ciudadanos.
El ejecutivo local no quiere sin embargo retirar el autobús urbano sin que los vecinos de San Miguel cuenten con una alternativa que les permita acceder cómodamente a la parada que se ubica en la trasera del edificio Consistorial. La intención de los responsables municipales es que los ciudadanos hagan el recorrido que actualmente realiza la lanzadera en un autobús de Bizkaibus y posteriormente el ticket utilizado les sirva para acceder al suburbano sin un coste adicional. Para ello según explicaron, el Consorcio de Transportes de Bizkaia debería instalar una canceladora en sus bocas que posibilitase validar el billete del autocar.
El acuerdo a tres bandas, sin embargo, parece estar bastante verde. De momento, CTB, Diputación y Ayuntamiento se dan un plazo de seis meses para negociar, lo que obliga a la institución local a prorrogar al menos por el mismo periodo el contrato que mantienen con la empresa adjudicataria del servicio, que finaliza a comienzos del próximo mes de mayo.
Servicio polémico
Con más tiempo para buscar el consenso, los responsables municipales intentarán limar aspectos como la frecuencia con la que deberían circular las unidades de la línea de Bizkaibus para «garantizar el servicio» a los usuarios del metro. También deberán dar una salida, por ejemplo, al actual horario nocturno que los fines de semana realiza la lanzadera.
El autobús municipal, que cuando circulaba hasta Bolueta transportaba a más de 35.000 pasajeros al mes, ha sido desde sus inicios un servicio polémico. Ya cuando arrancó hace tres años se convirtió en fuentes de disputas entre el Ayuntamiento y la Diputación, que no le permitía llegar hasta Bolueta al entender que un servicio municipal no puede salir de los límites de la localidad.
Los problemas se reprodujeron con la modificación de la ruta tras la inauguración de la estación central del metro en Basauri. El Consistorio decidió mantener la lanzadera para acercar a los vecinos de San Miguel al suburbano, pero los usuarios se quejaban de retrasos en las frecuencias y hasta los conductores llegaron a denunciar dos casos de ansiedad debido al estrés que soportaban para realizar el recorrido en el tiempo que les habían fijado. La situación llegó a derivar en una investigación y en un estudio de mejoras que todavía no se ha hecho público.
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