Transportes inició anoche las pruebas del tren ligero tras culminar los trabajos de ampliación de su ruta por Bilbao.
Los viandantes más noctámbulos han sido testigos esta madrugada de un hito histórico para Bilbao. No es habitual que una de las calles más transitadas de la villa se estrene como vía ferroviaria, y menos a la luz de la Luna. El tranvía comenzó a dejarse ver anoche por la calle Autonomía con los primeros viajes de prueba una vez culminados los trabajos de expansión de su ruta inicial. Las obras, que se han prolongado durante un año y ocho meses , han cambiado la fisonomía de una de las vías más largas de la capital vizcaína y su entorno. Sumarán 700 metros y dos nuevas paradas al itinerario del tren ligero, que, a partir de ahora, se detendrá cerca del viaducto de Sabino Arana y alcanzará La Casilla.
Libre de transporte público y con menor paso de coches, el examen final de la ampliación del tranvía arrancó a medianoche. Con toda la discrección con la que puede irrumpir un vagón en una zona donde lo esperan desde 2010, los técnicos de Euskal Trenbide Sarea (ETS), la sociedad pública que construye las infraestructuras ferroviarias de Euskadi, desplazaron el tranvía «a paso de hombre» por su nuevo recorrido. El objetivo, «comprobar gálibos en andenes y elementos instalados próximos a las vías, probar el correcto funcionamiento mecánico y eléctrico de la catenaria y la señalización», explicaron responsables de la obra. Dicho de otro modo, ETS lima los detalles antes de la inauguración oficial del trazado. Llegará en pocas semanas, cuando acaben los ensayos.
La expansión del tranvía de Bilbao ha requerido una inversión de 5 millones de euros, sufragados por el Gobierno vasco (65%) y el Ayuntamiento (35%). Más allá del gasto en plena crisis, la ejecución de la obra no ha sido fácil. Se fue demorando en el tiempo al coincidir en la avenida Montevideo con el soterramiento de las vías de Feve que realizaba Bilbao Ría 2000. Coordinar ambas actuaciones con el paso de los peatones y los vehículos ha sido uno de los mayores retos. «En algunos sitios hemos tenido que crear hasta tres desvíos provisionales diferentes a la vez, modificar canalizaciones de servicios... y mantener la catenaria del tranvía, que en todo momento ha estado prestando servicio», detallaba ayer uno de los responsables de los trabajos.
La actual ruta del tranvía finaliza en Basurto. Las reformas incorporarán la nueva parada a la entrada de Autonomía y la que se ubicará en la popular plaza de La Casilla. Para hacerlo, el tren ligero circulará por el centro de la calzada a través de Montevideo y Autonomía, compartiendo plataforma y paradas laterales -una en cada sentido- con los autobuses urbanos. La consecuencia en una de las zonas con más tráfico rodado de Bilbao reducirá la polución. La calle Autonomía, entre La Casilla y Aita Donosti, reducirá de cuatro a dos sus carriles para el tránsito de coches.
Cierre del anillo
En su estreno oficioso, el tren ligero tardó más de media hora en completar los 700 metros hasta La Casilla. La prisa era lo de menos, «ya habrá tiempo para coger velocidad», aseguraban algunos de los participantes en la prueba. El convoy avanzó vacío por un trazado en el que volverá a ensayar durante las próximas noches. En una segunda fase, las pruebas serán diurnas y aprovecharán el horario valle de Bilbobus. «Se comprobará la regulación del tranvía y el autobús por el vial exclusivo que van a compartir. También es importante sincronizar los tiempos de paso con los cruces viarios hasta La Casilla», confirmaron portavoces de ETS.
En principio, los exámenes se realizarán con un único tranvía -que debe ser remolcado desde Atxuri-, el que circulará «cautivo» por el tramo de prueba. Finalmente, serán dos las unidades las que simularán las frecuencias de paso reales (cada diez minutos) para certificar que el ajuste entre «tren, autobús y vehículos» es el idóneo.
Una vez alcanzada La Casilla, los planes de expansión del tranvía siguen, aunque lo harán en un plazo desconocido. Las apreturas económicas mandan. La ampliación final contemplaría cerrar el anillo del ferrocarril ligero alcanzando Atxuri a través de Hurtado de Amezaga. «El proyecto se mantiene, pero aún no hay fechas. Una vez se acuerde el trazado con el Ayuntamiento habría que redactar el estudio informativo», precisaron desde el Departamento de Transportes del Gobierno vasco. Ese será el siguiente paso. Mientras tanto, el tranvía avanza, día y noche, para adaptarse a su nuevo recorrido por Autonomía. Hasta que ver pasar un tren por el centro de la calle sea una actividad cotidiana.
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